Hay un momento, justo antes de la primera sesión, en el que casi todos sentimos lo mismo: no saber qué esperar. Y lo que no conocemos, naturalmente, nos da un poco de ansiedad. Por eso quiero contarte qué suele pasar en ese primer encuentro, para que si estás pensando en dar el paso, lo des con un poco más de calma.
No necesitas llegar con un guion
Una de las preguntas que más me hacen antes de la primera cita es: ¿qué tengo que decir? Y la respuesta siempre es la misma: nada en particular. No hace falta que llegues con una lista ordenada de tus problemas, ni con la historia de tu vida resumida en diez minutos. Yo te voy a ir guiando con preguntas, y lo que vaya saliendo, desordenado, incompleto, hasta contradictorio, es exactamente el material con el que empezamos a trabajar.
La primera sesión es, sobre todo, para conocernos
Antes de pensar en técnicas o en objetivos, necesitamos construir algo mucho más simple: confianza. En ese primer encuentro te voy a preguntar qué te trae a terapia, cómo ha sido tu vida hasta ahora, qué esperas de este proceso. No para llenar un formulario, sino para empezar a entender quién eres y qué necesitas. Y tú también me vas a estar conociendo a mí: viendo si te sientes a gusto, si el espacio se siente seguro. Eso importa tanto como lo demás.
Es normal sentir nervios, incluso ganas de cancelar
Si en los días previos sientes ganas de posponerlo, de inventarte una excusa, de decir "mejor lo dejo para después", no te preocupes, eso le pasa a mucha gente. Empezar algo nuevo, sobre todo algo que toca partes vulnerables de nosotros, genera resistencia. Es parte del proceso, no una señal de que no puedas con esto. Y si llegas con los nervios de punta, lo hablamos ahí mismo. También es información valiosa.
Lo que sí puedes esperar de mí
Un espacio sin juicio, donde no hay respuestas correctas ni incorrectas. Preguntas que te ayuden a pensar, no un interrogatorio. Y honestidad: si en algún momento creo que necesitas un tipo de apoyo distinto al que yo puedo ofrecerte, por ejemplo acompañamiento psiquiátrico además del psicológico, te lo voy a decir directamente. Lo que más me importa es que recibas el acompañamiento correcto, sea conmigo o no.
Después de esa primera vez
Al final de la sesión, generalmente ya tenemos una idea de por dónde seguir. No un plan cerrado, pero sí una dirección. Y esa es la verdad más simple de todo esto: no necesitas tener claridad antes de empezar. La claridad, casi siempre, se construye durante el proceso, no antes de él.
Si has estado postergando ese primer paso porque no sabías qué esperar, espero que esto te ayude a sentirlo un poco menos desconocido. Y si después de leer esto sientes que es momento de empezar, ¿quieres dar el primer paso?